Cuántas de ellas han sufrido la decepción de descubrir la prisión emocional que supone perseguir la posesión de un reino. Puede que todas las ideas que están enquistadas al rededor de percibirse a sí mismas como infantas puede haberlas llevado a ser víctimas vulnerables de ese ambicioso deseo, impulsándolas a convertirse en Cruela’ De Vil's, desgarradas ante la imposición de recibir el feedback de la sociedad como un reflejo de quienes son.
¿Pero... porque alguien debería desear recibir de los demás pleitesía?
Tal vez algún iluso podría pensar que es la justa recompensa por sacrificarse en pro del artificio, una espiral de devoción a esa fachada vacía en la que no se puede escapar del ojo público.
Este confinamiento me ha permitido liberarme de mi lado más afable, abandonar la faceta más mediática y su necesidad estética, redescubriendo tras una reflexión frente al espejo el peso que conlleva la apariencia. Parece ridículo, pero ahora comprendo porque proclamarse poseedor de soberanía conlleva finalmente un castigo y al caer en ese embrujo vives sin remedio una cadena perpetua.
Tal vez esto las invité a ser unas líderes matriarcales obligadas por el peso de los medios a ser un entes fracturados frente al que dirán. Abanderadas de causas que lejos de fortalecerlas, diluyen su grandeza. Esposadas a infinidad patrones retorcidos para modular su conducta y constreñir su autoestima hasta restarles su brillo natural.
Teniendo en cuenta el momento histórico en el que estamos, ya toca actualizar este estereotipo, pero espero que esto no signifique buscar una nueva forma de condicionar el pensamiento de las lideres del mañana.
Snow White and the Huntsman. Es sensacional ver el rango de emociones que Charlize Theron maneja en este film como reina obsesionada con su reflejo. Por suerte, tenemos una secuela para quien quiera otra dosis.
Maleficent. Esta película muestra una historia de cuento de hadas desde el punto de vista de la antagonista. Angelina Jolie nos presenta el lado mas emotivo de la clásica Maléfica.
Mirror mirror. Esta es otra particular revisión de la historia de Snow White en donde Julia Roberts carga con el roll de clásica madrastra y la entidad al otro lado del espejo.
¿A caso son estas películas una metáfora de la realidad a las que hemos condenado a nuestras hermanas?


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