Caminante, no hay camino...
Siempre creí saber lo difícil que era volver a la senda, pero no los supe hasta que me di cuenta que verdaderamente había abandonado el camino.
Desde que era un renacuajo tuve la necesidad de construir mi relato desde el anonimato, un lugar en el que curiosamente me encontraba cómodo. Sentía que lo que tenía que decir solo le importaba a aquellos que compartían la rutina conmigo, pero al dejar la isla sentí que mis pensamientos solo me concernían a mi.
El aislamiento ocasional resulta inevitable, lo importante es entender cuando entrar y salir de tu universo particular.
Tal vez llevo demasiado sumido en mis pensamientos y he olvidado el valor de la acción. Creí que al no haber nadie para quien escribir eliminaba la necesidad del discurso, pero me he dado cuenta que este blog no es más una voz interior.
No importa si tu me ves, lo importante es sacar la inquietud de dentro.


0 comentarios:
Publicar un comentario